Las bicicletas eléctricas, o e-bikes, son hoy el segmento de micromovilidad eléctrica con mayor volumen de ventas en el mundo, muy por delante de scooters y monopatines eléctricos. A diferencia de un auto eléctrico, una e-bike no requiere licencia de conducir en la mayoría de los países, cuesta una fracción del precio, y resuelve trayectos urbanos cortos con una eficiencia energética que ningún vehículo de cuatro ruedas puede igualar.
El tamaño real del mercado de bicicletas eléctricas
El mercado mundial de bicicletas eléctricas se valoró en USD 23.890 millones en 2020 y se proyectaba que alcanzaría los USD 47.680 millones en 2026, con un crecimiento anual compuesto del 12,27% durante ese período. Cifras más recientes muestran que el mercado ya se ubicó en USD 48.990 millones en 2023 y en USD 55.570 millones en 2024, lo que confirma que la industria de e-bikes creció incluso más rápido de lo proyectado originalmente.
| Año / Proyección | Tamaño del mercado mundial de e-bikes |
|---|---|
| 2020 | USD 23.890 millones |
| 2023 | USD 48.990 millones |
| 2024 | USD 55.570 millones |
| 2026 (proyección original) | USD 47.680 millones |
| Segmento urbano (2023) | USD 31.630 millones en ingresos |
Europa, el mercado donde las e-bikes rompen récords
En Europa, las ventas de bicicletas de asistencia eléctrica siguen batiendo récords año tras año, con un aumento anual superior al 20%. Francia es un caso destacado: sus ventas de e-bikes ya superan las 500.000 unidades anuales, un volumen que compite en escala con las ventas de autos eléctricos nuevos en varios países de tamaño similar. China, por su parte, sigue siendo el mayor mercado de consumo de bicicletas eléctricas del mundo en términos absolutos, con un parque que se cuenta en cientos de millones de unidades acumuladas a lo largo de dos décadas de adopción.
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Ver formatos publicitariosPor qué la asistencia por pedal domina el mercado de bicicletas eléctricas
Dentro de las distintas tecnologías de propulsión disponibles, el segmento de asistencia por pedal (pedelec) es el que domina ampliamente el mercado, con una proyección de alcanzar el 81,54% de la participación global hacia 2026. Este tipo de e-bike solo entrega potencia del motor cuando el ciclista está pedaleando, lo que la mantiene legalmente clasificada como bicicleta convencional en la mayoría de las jurisdicciones, sin necesidad de licencia, patente ni seguro obligatorio, a diferencia de un scooter o moto eléctrica de mayor potencia.
Los usos que están impulsando la demanda de e-bikes
- Reemplazo del auto para trayectos cortos urbanos, especialmente en ciudades europeas con infraestructura ciclista consolidada.
- Bicicletas de carga eléctricas (e-cargo bikes), que crecen como alternativa de última milla para reparto comercial en zonas urbanas congestionadas.
- Cicloturismo y uso recreativo, donde la asistencia eléctrica amplía el rango de usuarios que puede recorrer distancias largas o terrenos con pendiente.
- Movilidad laboral diaria (commuting), impulsada en varios países europeos por subsidios estatales a la compra de e-bikes como política de descongestión urbana.
Cómo se compara la e-bike con el auto eléctrico en costo y eficiencia
El contraste entre una bicicleta eléctrica y un auto eléctrico es enorme en términos de eficiencia energética: una e-bike consume una fracción mínima de la electricidad que necesita un auto para recorrer la misma distancia, y su huella de fabricación —al no requerir una batería de gran tamaño ni una carrocería metálica pesada— es sensiblemente menor. Para trayectos urbanos de pocos kilómetros, cada vez más ciudades europeas promueven activamente la e-bike por sobre el auto eléctrico como solución de movilidad, reservando la electrificación del auto para trayectos donde la bicicleta no es una alternativa práctica.
El desafío pendiente para la micromovilidad eléctrica
El crecimiento acelerado del parque de e-bikes trajo consigo un problema nuevo: la seguridad de las baterías de litio, con un aumento de incidentes de incendios vinculados a baterías de mala calidad o cargadores no certificados, particularmente en ciudades densas donde estos vehículos se cargan dentro de edificios residenciales. Varias ciudades ya estudian regulaciones específicas sobre estándares de batería y almacenamiento seguro, un desafío regulatorio que la industria de e-bikes recién empieza a enfrentar a la escala que ya alcanzó su adopción.
Las e-cargo bikes ganan terreno en la logística de última milla
Un segmento específico dentro del mercado de bicicletas eléctricas está creciendo con particular fuerza: las e-cargo bikes, o bicicletas de carga eléctricas, diseñadas para transportar mercancía en vez de solo a un pasajero. En ciudades europeas con centros históricos de calles angostas y restricciones crecientes al ingreso de furgonetas de reparto, empresas de logística ya reemplazan parte de su flota de última milla por e-cargo bikes, que evitan la congestión, no pagan restricciones vehiculares y tienen un costo operativo muy inferior al de una furgoneta, incluso una eléctrica.
El precio de entrada de una e-bike básica es, en la mayoría de los mercados, una fracción del precio del auto eléctrico más económico disponible, lo que la convierte en la puerta de entrada más accesible a la electromovilidad para un consumidor con presupuesto limitado. Esa accesibilidad de precio, sumada al bajo costo de mantenimiento y a la ausencia de exigencias regulatorias como licencia o seguro obligatorio en la mayoría de los países, explica por qué la curva de adopción de la e-bike se parece más a la de un electrodoméstico masivo que a la de un vehículo motorizado tradicional.
Los subsidios estatales a la compra de e-bikes, comunes en varios países europeos como parte de sus políticas de descongestión urbana, funcionan de forma similar a los incentivos que existen para autos eléctricos, pero con un costo fiscal por unidad subsidiada mucho menor, lo que permite a los gobiernos alcanzar un número mucho mayor de beneficiarios con el mismo presupuesto destinado a fomentar el cambio modal hacia transporte más limpio. Esa eficiencia del subsidio es uno de los argumentos que más se repite entre los defensores de priorizar la micromovilidad eléctrica por sobre el auto eléctrico en el diseño de políticas urbanas de transporte sostenible.
La integración de la e-bike con el transporte público es otro factor que impulsa su adopción en ciudades densas: muchos sistemas de trenes y metros ya permiten llevar bicicletas eléctricas plegables a bordo fuera de horario punta, lo que le permite a un usuario combinar ambos modos de transporte en un mismo trayecto diario, cubriendo con la e-bike el tramo inicial y final que el transporte público no alcanza a resolver puerta a puerta, una combinación que en varias ciudades europeas ya es más rápida que usar un auto propio para el mismo recorrido total.
El robo de bicicletas eléctricas, dado su mayor valor frente a una bicicleta convencional, se convirtió en una preocupación específica para fabricantes y usuarios, impulsando el desarrollo de sistemas de rastreo GPS integrados y bloqueos electrónicos que se activan de forma remota desde una aplicación móvil, funciones que hace pocos años eran exclusivas de vehículos motorizados y hoy ya son un estándar habitual en modelos de e-bike de gama media y alta vendidos en mercados con alta incidencia de robo urbano.
El mercado de repuestos y accesorios para e-bikes también creció como industria propia en paralelo al parque de bicicletas eléctricas circulando, desde baterías de reemplazo hasta motores de conversión que transforman una bicicleta convencional en eléctrica a una fracción del costo de comprar un modelo nuevo, una alternativa que amplía todavía más el acceso a la micromovilidad eléctrica para usuarios con presupuesto limitado.
El peso de una e-bike moderna sigue bajando gracias a avances en materiales y en la densidad energética de sus baterías, acercándola cada vez más al peso de una bicicleta convencional sin motor, lo que mejora su maniobrabilidad en escaleras, ascensores y espacios reducidos típicos de un departamento urbano.
Este tema se conecta directamente con otras notas del sitio: Motos y scooters eléctricos: la adopción que crece más rápido que los autos, Camiones eléctricos de gran tonelaje: el desafío de electrificar el transporte pesado y eVTOL: aviones eléctricos y taxis aéreos, qué tan cerca está la movilidad aérea eléctrica.
Preguntas frecuentes
¿Necesito licencia de conducir para andar en una bicicleta eléctrica en Chile?
En general no, siempre que la bicicleta eléctrica cumpla con los límites de potencia y velocidad que la ley chilena establece para clasificarla como bicicleta y no como vehículo motorizado; superar esos límites la puede hacer caer en otra categoría regulatoria.
¿Cuál es la diferencia entre una e-bike y un scooter eléctrico?
La e-bike conserva pedales y, en su versión más común (pedelec), solo asiste la potencia que el ciclista ya está aplicando, mientras que un scooter eléctrico se propulsa completamente con el motor sin necesidad de pedaleo humano.
¿Cuánto dura la batería de una bicicleta eléctrica antes de perder autonomía significativa?
Depende de la calidad de la batería y de la frecuencia de uso, pero en general una batería de e-bike de buena calidad mantiene un rendimiento aceptable durante varios cientos de ciclos de carga completos antes de notar una pérdida de autonomía relevante, un desgaste conceptualmente similar al de la batería de un auto eléctrico pero a una escala mucho menor.