Descarbonizar el transporte pesado de carga tiene, hoy, dos caminos tecnológicos principales compitiendo por convertirse en el estándar dominante: la batería eléctrica y la celda de combustible de hidrógeno. Ambas tecnologías avanzan en paralelo, aunque con resultados muy distintos hasta ahora.
Por qué los camiones eléctricos ya dominan el mercado disponible
Los camiones eléctricos de batería son más eficientes energéticamente que los camiones de hidrógeno, y el proceso de electrificación resulta menos costoso y más viable a mediano plazo. Los grandes fabricantes ya incrementaron su oferta de modelos eléctricos, que actualmente representan el 86% del mercado de modelos de camiones pesados disponibles a nivel mundial.
Los desafíos de infraestructura que enfrenta el hidrógeno
| Indicador comparativo | Cifra |
|---|---|
| Participación de camiones eléctricos en modelos pesados disponibles | 86% |
| Estaciones de hidrógeno adecuadas en Alemania (2024) | solo 42 |
| Proyección de paridad de costo hidrógeno vs. diésel | 2026, según algunos análisis |
Los camiones de hidrógeno tienen una baja eficiencia energética en comparación con los de batería, además de una infraestructura mucho más costosa y compleja de desplegar: solo existían 42 estaciones de servicio de hidrógeno adecuadas para camiones en Alemania durante 2024, uno de los mercados europeos más avanzados en esta tecnología.
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Ver formatos publicitariosEl problema del hidrógeno verde frente al gris
El hidrógeno verde sigue siendo escaso y costoso de producir, mientras que el hidrógeno gris, obtenido a partir de gas natural, no presenta ventajas climáticas significativas frente a un camión diésel convencional, un matiz importante que muchas veces se omite al hablar genéricamente de "camiones de hidrógeno" sin especificar el origen real de ese hidrógeno.
El escenario más probable: una mezcla de ambas tecnologías
Varios expertos del sector sugieren que lo óptimo será una mezcla de ambas tecnologías: camiones de batería para operación de última milla y distribución urbana, y camiones de celda de combustible para rutas de larga distancia (long haul), donde el mayor peso y menor tiempo de recarga del hidrógeno podrían ofrecer una ventaja frente a las baterías de gran capacidad que exigiría un camión eléctrico en ese mismo tipo de ruta.
Qué determina cuál tecnología conviene para cada tipo de operación
- La distancia de la ruta: rutas cortas y urbanas favorecen claramente a los camiones eléctricos de batería, ya evaluados en el costo real de electrificar una flota de reparto en Chile.
- La disponibilidad de infraestructura de carga o de hidrógeno en la ruta específica que recorre la flota.
- El peso de la carga transportada, dado que las baterías de gran capacidad necesarias para largas distancias reducen la capacidad de carga útil del camión.
- El costo y disponibilidad de hidrógeno verde en la región específica donde opera la empresa de transporte.
El rol de los gobiernos en definir cuál tecnología escala más rápido
Los subsidios y regulaciones gubernamentales influyen directamente en qué tecnología termina escalando más rápido en cada mercado: países que invierten fuertemente en infraestructura de hidrógeno verde podrían ver una adopción más acelerada de camiones de celda de combustible, mientras que mercados que priorizan la expansión de megacargadores favorecerán naturalmente a los camiones eléctricos de batería.
Fabricantes como Volvo Trucks ya desarrollan modelos de ambas tecnologías en paralelo, evitando apostar completamente por una sola alternativa mientras el mercado todavía no define con claridad cuál dominará finalmente el segmento de transporte pesado de larga distancia.
La vida útil de la celda de combustible de un camión de hidrógeno todavía genera dudas entre los operadores de flotas, dado que se trata de una tecnología con menos años de operación real acumulada que las baterías de litio, cuyo comportamiento a largo plazo ya está mucho más documentado por la industria automotriz.
Puertos y zonas industriales con alto tránsito de camiones pesados se perfilan como los primeros lugares donde podría desarrollarse infraestructura de hidrógeno a escala suficiente para hacer viable esta tecnología, dado que concentran la demanda necesaria para justificar la inversión en estaciones de recarga de hidrógeno.
En síntesis, mientras los camiones eléctricos de batería ya dominan claramente el mercado disponible hoy, el hidrógeno todavía podría encontrar un nicho relevante en rutas de larga distancia una vez que su infraestructura madure lo suficiente.
El rol de las políticas públicas en definir el ganador de esta competencia tecnológica
Distintos países ya destinan subsidios específicos a una u otra tecnología según su propia estrategia energética nacional, lo que significa que el resultado final de esta competencia entre baterías e hidrógeno probablemente variará según la región del mundo, en vez de converger hacia una sola tecnología dominante a nivel global.
El peso de la batería necesaria para dar autonomía suficiente en rutas largas reduce la capacidad de carga útil de un camión eléctrico, una limitación que los camiones de hidrógeno no enfrentan de la misma forma, dado que un tanque de hidrógeno pesa considerablemente menos que una batería de capacidad equivalente.
En definitiva, la competencia entre baterías e hidrógeno para el transporte pesado de carga todavía no tiene un ganador definitivo, y es probable que ambas tecnologías terminen coexistiendo, cada una dominando el segmento de ruta donde ofrece mejores ventajas técnicas y económicas.
El rol de la infraestructura de repostaje en la decisión final
La disponibilidad de infraestructura de carga o repostaje a lo largo de la ruta que recorre habitualmente un camión de carga es, en la práctica, un factor tan determinante como el costo total de propiedad, dado que un camión con la tecnología más eficiente del mundo no sirve de nada si no puede recargar en el trayecto que necesita cubrir.
Empresas que operan rutas fijas y predecibles entre dos puntos específicos tienen mucho más margen para planificar su propia infraestructura de carga privada, mientras que operadores con rutas variables dependen en mayor medida de que se desarrolle una red pública de carga o repostaje a lo largo de las carreteras principales del país.
Las políticas públicas que podrían inclinar la balanza en Chile
El gobierno chileno ya impulsa una estrategia nacional de hidrógeno verde que incluye planes específicos para desarrollar corredores de transporte pesado con esta tecnología, una señal de que la política pública podría terminar favoreciendo el desarrollo del hidrógeno para camiones de carga pesada frente a lo que ocurriría dejando la decisión completamente al mercado.
Al mismo tiempo, subsidios específicos para la compra de camiones eléctricos y exenciones tributarias vigentes ya benefician directamente a esa tecnología, por lo que en la práctica ambas alternativas cuentan con algún tipo de respaldo estatal que podría seguir evolucionando según los resultados de los primeros proyectos piloto de cada tecnología.
Fabricantes globales de camiones ya desarrollan en paralelo ambas tecnologías dentro de su portafolio de productos, una estrategia que les permite responder según cuál termine imponiéndose en distintos mercados o segmentos de ruta, en vez de apostar todo su desarrollo tecnológico a una sola alternativa que podría no ser la ganadora final en el mediano plazo del transporte pesado de carga.
Las asociaciones gremiales del transporte de carga chilenas ya participan activamente en mesas de trabajo con la autoridad energética para definir qué tipo de infraestructura pública de carga o repostaje debería priorizarse en las principales rutas del país, un proceso de coordinación que resultará determinante para cuál de las dos tecnologías termina consolidándose primero en el mercado chileno.
Independientemente de cuál tecnología termine liderando, ambas comparten el mismo objetivo de fondo: reducir las emisiones del transporte de carga pesada, un sector que en Chile representa una porción significativa de las emisiones totales del transporte y que enfrenta presión creciente, tanto regulatoria como de clientes exigentes, para descarbonizarse.
Las empresas de transporte de carga chilenas que hoy planifican su renovación de flota harían bien en seguir de cerca la evolución de ambas tecnologías antes de comprometerse exclusivamente con una sola alternativa a largo plazo.
Ambas tecnologías seguirán compitiendo y coexistiendo durante los próximos años, cada una encontrando su nicho específico según el tipo de ruta y las necesidades particulares de cada operador de carga.
El desafío técnico se profundiza en el segmento de mayor tonelaje, como detalla el desafío de electrificar el transporte pesado.
Un caso extremo de esta electrificación son los camiones mineros gigantes que ya se prueban en Chile.
Preguntas frecuentes
¿Ya existen camiones de hidrógeno operando comercialmente en Chile?
La adopción de camiones de hidrógeno en Chile todavía está en una etapa mucho más temprana que la de camiones eléctricos de batería, limitada por la escasa infraestructura de producción y distribución de hidrógeno verde disponible actualmente en el país.
¿Por qué el hidrógeno sigue siendo tan costoso comparado con la electricidad?
Producir hidrógeno verde mediante electrólisis requiere grandes cantidades de electricidad renovable, además de infraestructura de compresión, almacenamiento y transporte que todavía no alcanzó la escala industrial necesaria para reducir significativamente su costo por unidad.