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Sustentabilidad y ESG

Captura directa de carbono (DAC): la tecnología que saca CO2 del aire

25 de julio de 2026 · Energía Futura

Captura directa de carbono (DAC): la tecnología que saca CO2 del aire
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Reducir emisiones nuevas es la prioridad número uno de cualquier estrategia climática seria, pero incluso con la reducción más agresiva posible, quedará una porción de CO2 ya acumulado en la atmósfera que necesita eliminarse activamente. La captura directa de aire, conocida por su sigla en inglés DAC, es la tecnología que aspira a resolver exactamente eso.

Qué es la captura directa de carbono (DAC)

La captura directa de aire es una tecnología que extrae dióxido de carbono directamente de la atmósfera ambiente, a diferencia de la captura de carbono tradicional, que se instala en la chimenea de una fábrica o central eléctrica para atrapar el CO2 antes de que se emita. El CO2 capturado por DAC puede almacenarse permanentemente bajo tierra o utilizarse como materia prima industrial, dependiendo del proyecto específico.

El tamaño y crecimiento del mercado DAC

Dato del mercado DACCifra
Startups activas en captura directa de carbono84, con más de 140 trabajando en tecnologías relacionadas
Mercado global proyectado (2024)menos de USD 100 millones
Mercado global proyectado (2033)casi USD 7.200 millones
Inversión total en startups de remoción de CO2 desde 2021USD 3.600 millones
Financiamiento recaudado solo por Climeworksmás de USD 1.000 millones

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Quiénes son los principales actores de la captura directa de carbono

Entre las empresas más destacadas del sector figuran Climeworks, Carbon Engineering, Heirloom, Mission Zero y CarbonCapture, cada una desarrollando una tecnología distinta para atrapar CO2 del aire, desde grandes ventiladores con filtros químicos hasta procesos que aceleran la absorción natural de minerales. Heirloom, por ejemplo, desarrolla dos instalaciones en Louisiana con una capacidad combinada de 320.000 toneladas por año, una de las cuales se espera esté operativa durante 2026.

El financiamiento gubernamental que impulsa esta tecnología

Estados Unidos adoptó una estrategia ambiciosa de financiamiento con el lanzamiento de un programa de USD 3.500 millones destinado a crear centros de captura directa de aire a gran escala (DAC hubs), un respaldo estatal que refleja el reconocimiento de que esta tecnología, todavía costosa por tonelada capturada, necesita subsidio público para escalar hasta alcanzar precios competitivos frente a otras formas de reducir emisiones.

Por qué DAC es más costosa que reducir emisiones directamente

  • El CO2 en la atmósfera está muy diluido (apenas partes por millón), lo que exige procesar enormes volúmenes de aire para capturar cada tonelada de carbono.
  • La tecnología todavía está en una fase temprana de escalamiento industrial, sin las economías de escala que ya tienen otras tecnologías climáticas más maduras.
  • El costo actual por tonelada capturada mediante DAC supera ampliamente al de reducir esa misma tonelada evitando su emisión en primer lugar.
  • Por eso los estándares como el SBTi exigen priorizar la reducción real de emisiones antes de recurrir a tecnologías de captura para neutralizar el remanente inevitable, un principio central de la neutralidad de carbono creíble.
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El rol de DAC dentro de una estrategia climática completa

Ningún experto climático serio plantea que la captura directa de carbono reemplace la urgencia de reducir emisiones nuevas: su función específica es abordar el CO2 histórico ya acumulado en la atmósfera y la porción de emisiones que, incluso con la mejor tecnología disponible, resulta técnicamente imposible de eliminar por completo en sectores como la aviación o la industria pesada, complementando así al mercado de carbono tradicional con una herramienta de remoción permanente.

Las críticas que enfrenta la tecnología DAC desde el ambientalismo

Algunas organizaciones ambientales critican la inversión creciente en tecnologías de captura directa de carbono, argumentando que desvía atención y recursos de la prioridad más urgente, que es reducir emisiones nuevas en primer lugar, y que corre el riesgo de convertirse en una excusa para que industrias contaminantes retrasen su propia transición hacia operaciones más limpias.

Defensores de la tecnología responden que ambas estrategias no son excluyentes: el mundo necesita reducir emisiones agresivamente y, en paralelo, desarrollar capacidad de remoción de carbono para abordar tanto el CO2 histórico ya acumulado como el remanente inevitable de sectores donde la descarbonización completa todavía no es técnicamente viable con la tecnología actual.

Grandes empresas tecnológicas, como Microsoft y Google, ya firmaron contratos de compra anticipada de créditos de remoción de carbono generados por proyectos DAC, un modelo de financiamiento que da certeza de ingresos futuros a estas startups y acelera su capacidad de escalar la tecnología antes de que sea plenamente rentable por sí sola en el mercado.

La energía que necesita operar una planta DAC

Un desafío técnico poco discutido de la captura directa de aire es que el proceso mismo requiere una cantidad considerable de energía para funcionar, lo que exige que esa energía provenga de fuentes renovables o de bajas emisiones; de lo contrario, la planta de captura terminaría generando casi tantas emisiones como las que logra remover, anulando buena parte del beneficio climático de la tecnología.

Algunos proyectos de captura directa de aire se instalan deliberadamente cerca de fuentes de energía geotérmica o hidroeléctrica ya existente, como es el caso de la planta Orca de Climeworks en Islandia, precisamente para asegurar que la energía usada en el proceso de captura provenga de una fuente limpia desde el primer día de operación.

El costo actual por tonelada de CO2 capturada mediante DAC todavía se ubica en varios cientos de dólares, muy por encima del precio típico de un crédito de carbono forestal tradicional, aunque la industria proyecta que ese costo baje de forma significativa a medida que la tecnología escale y las plantas se vuelvan más eficientes, siguiendo la misma curva de aprendizaje que ya redujo drásticamente el costo de la energía solar y eólica en la última década.

Chile, con su enorme potencial de energía solar y eólica barata en el norte del país, es identificado por algunos analistas internacionales como un candidato interesante a mediano plazo para instalar plantas de captura directa de carbono, dado que la energía limpia y abundante es precisamente el insumo que esta tecnología necesita para operar de forma realmente climáticamente positiva.

En definitiva, la captura directa de carbono todavía no es una solución masiva ni barata, pero su rápido crecimiento en inversión y capacidad instalada sugiere que jugará un rol cada vez más relevante como complemento, nunca como reemplazo, de la urgencia mayor de reducir emisiones nuevas en origen.

El mercado voluntario de créditos de remoción de carbono vía DAC

Empresas que buscan compensar sus emisiones residuales con la mayor garantía posible de permanencia recurren cada vez más a créditos de remoción generados por proyectos DAC, pagando un precio considerablemente más alto que por un crédito forestal tradicional, mismo precio que refleja tanto el mayor costo de la tecnología como la garantía adicional de que el carbono capturado permanecerá almacenado durante siglos, no años.

Organismos multilaterales de financiamiento climático evalúan cada vez más incluir proyectos de captura directa de carbono dentro de sus carteras de inversión climática, reconociendo que la remoción de carbono, más allá de la reducción de emisiones, se volvió un componente necesario de cualquier estrategia climática global creíble a partir de esta década.

La curva de reducción de costos que ya se observó en energía solar y eólica, donde el precio cayó más del 80% en poco más de una década gracias a la escala de producción, es exactamente lo que la industria de captura directa de carbono espera replicar en los próximos años a medida que más plantas entren en operación comercial.

Aunque todavía en una etapa temprana, la captura directa de carbono ya dejó de ser un concepto teórico de laboratorio para convertirse en una industria con plantas operativas, inversión sostenida y un mercado de créditos real, sentando las bases de lo que podría ser una herramienta central de la lucha climática hacia mediados de siglo.

Ese ritmo de inversión sostenido será determinante para saber qué tan rápido baja realmente el costo de esta tecnología.

Para que un proyecto DAC realmente aporte a metas de sostenibilidad corporativa, sus créditos de remoción suelen evaluarse bajo marcos similares a los que exige la taxonomía verde para cualquier actividad que se etiquete como climáticamente positiva.

Preguntas frecuentes

¿La captura directa de carbono ya existe a escala comercial?

Existen plantas operativas de escala creciente, como las de Climeworks en Islandia y los proyectos de Heirloom en Estados Unidos, pero el volumen total capturado hoy sigue siendo pequeño frente a las emisiones globales anuales, lo que confirma que la tecnología está en fase de escalamiento, no de madurez plena.

¿Qué se hace con el CO2 capturado mediante DAC?

Generalmente se inyecta y almacena de forma permanente en formaciones geológicas profundas, aunque también existen usos industriales, como convertirlo en combustibles sintéticos o materiales de construcción, dependiendo del modelo de negocio específico de cada proyecto.

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