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Sustentabilidad y ESG

Qué son los créditos de biodiversidad: el mercado que recién nace

25 de julio de 2026 · Energía Futura

Qué son los créditos de biodiversidad: el mercado que recién nace
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El mercado de carbono ya es conocido por buena parte del mundo corporativo, pero un mercado hermano y mucho más nuevo empieza a ganar terreno: los créditos de biodiversidad, un instrumento financiero que busca poner precio a proteger la naturaleza, más allá de solo reducir emisiones de carbono.

Qué son los créditos de biodiversidad

Los créditos de biodiversidad permiten asignar un valor económico a los servicios ambientales, creando incentivos financieros para la protección de los ecosistemas y generando, además, oportunidades de empleo y desarrollo en las comunidades locales que participan de su conservación. La propuesta consiste en calcular el valor de la naturaleza destruida en un lugar determinado A, y compensar esa pérdida pagando un valor equivalente por la protección de la naturaleza en otro lugar B.

Cómo funciona el mercado de créditos de biodiversidad

Cualquier empresa que tenga entre sus objetivos regenerar naturaleza o generar un impacto ambiental positivo puede invertir en créditos de biodiversidad para impulsar la restauración de un ecosistema en cualquier punto del planeta. Los créditos de biodiversidad corresponden a una estrategia que busca canalizar inversiones asociadas mayoritariamente al cumplimiento de compensaciones ambientales, y pueden implementarse tanto en proyectos del mercado obligatorio como del mercado voluntario.

El tamaño proyectado del mercado de biodiversidad

Dato del mercado de créditos de biodiversidadCifra
Movimiento proyectado del mercado hacia 2032Hasta US$37.500 millones
Estado actual del mercadoNuevo e incipiente
Alianza de gobernanza globalBiodiversity Credit Alliance, con ~80 miembros
Organismos participantes en la AlianzaPNUMA, PNUD y la Agencia de Desarrollo Sueca

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La diferencia clave entre créditos de biodiversidad y de carbono

A diferencia del mercado de carbono, donde una tonelada de CO2 reducida en cualquier parte del mundo tiene un efecto climático equivalente, la biodiversidad es local y específica: la compensación debe ocurrir en el mismo territorio o bioma donde se produjo el daño, dado que proteger un ecosistema distinto y lejano no repara la pérdida específica de especies y hábitats del lugar original afectado.

Quién ordena las reglas de este mercado todavía incipiente

Existe una Alianza de Créditos de Biodiversidad integrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Agencia de Desarrollo Sueca, con unos 80 miembros, cuya misión es sentar las bases del mercado: definiciones comunes, dinámicas de demanda, criterios de calidad e integridad, y sistemas de monitoreo confiables antes de que el mercado escale a mayor tamaño.

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Los riesgos y críticas que enfrenta este nuevo mercado

  • Algunas organizaciones ambientales critican el modelo por replicar los mismos problemas de integridad que ya afectaron al mercado de carbono en sus primeros años.
  • Existe preocupación sobre si la compensación en un territorio distinto realmente repara el daño ambiental específico causado en el lugar original.
  • La medición y verificación de "valor de biodiversidad" es técnicamente más compleja que medir toneladas de CO2, dado que involucra múltiples especies y ecosistemas distintos entre sí.
  • Comunidades locales e indígenas expresan preocupación por que este mercado termine desplazando derechos territoriales tradicionales sin su consentimiento pleno.

Cómo se mide el "valor" de la biodiversidad de un ecosistema

A diferencia del carbono, que se mide en toneladas equivalentes de CO2 de forma relativamente estandarizada, medir el valor de la biodiversidad de un ecosistema es mucho más complejo: implica evaluar la cantidad y variedad de especies presentes, la salud del hábitat, la conectividad con otros ecosistemas cercanos, y servicios ecosistémicos como la polinización o la regulación hídrica, todos factores que no se reducen fácilmente a un solo número comparable entre proyectos.

Distintas metodologías compiten hoy por convertirse en el estándar de facto para esta medición, una fragmentación metodológica que la Alianza de Créditos de Biodiversidad busca resolver estableciendo definiciones y criterios comunes antes de que el mercado escale a un tamaño donde la falta de estandarización se vuelva un problema mayor de credibilidad.

Chile, con ecosistemas tan diversos como el desierto de Atacama, los bosques templados del sur y sus extensas zonas costeras, tiene un potencial considerable para participar como proveedor de créditos de biodiversidad en el futuro, aunque el país todavía no desarrolló un marco regulatorio propio y específico para este mercado emergente.

La relación entre créditos de biodiversidad y comunidades locales

Para que un proyecto de créditos de biodiversidad sea legítimo, cada vez más estándares exigen que las comunidades locales e indígenas que habitan el territorio donde se desarrolla el proyecto participen activamente en su diseño y reciban una porción justa de los beneficios económicos generados, evitando así que este mercado emergente repita errores de proyectos de conservación pasados que excluyeron a esas comunidades de la toma de decisiones.

Bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, ya financian proyectos piloto de créditos de biodiversidad en distintos países de Latinoamérica, buscando generar casos de éxito documentados que sirvan de referencia para escalar este mercado todavía incipiente hacia un tamaño comparable al que ya alcanzó el mercado de carbono.

La combinación de créditos de carbono y de biodiversidad en un mismo proyecto de conservación, conocida como créditos "apilados" (stacked credits), permite a un mismo territorio protegido generar dos tipos de ingresos distintos simultáneamente, una estrategia que mejora la viabilidad financiera de proyectos de conservación que antes dependían de un solo tipo de crédito ambiental.

Empresas mineras y forestales, sectores con impacto directo y significativo sobre ecosistemas naturales, figuran entre los primeros interesados en explorar créditos de biodiversidad como forma de compensar impactos que la regulación ambiental ya les exige mitigar, encontrando en este mercado emergente una alternativa más estructurada que las compensaciones ambientales tradicionales.

En síntesis, los créditos de biodiversidad representan un intento serio de poner valor económico a algo que tradicionalmente no lo tenía, aunque su éxito real dependerá de que el mercado logre resolver los desafíos de medición, gobernanza e inclusión de comunidades locales antes de escalar a la magnitud que sus impulsores proyectan.

Cómo se certifica y verifica un crédito de biodiversidad

La verificación de un crédito de biodiversidad exige monitoreo de campo periódico por parte de organismos independientes, que confirman que el ecosistema protegido efectivamente mantiene o mejora su estado a lo largo del tiempo, un proceso más costoso y menos estandarizado que la verificación satelital que ya existe para muchos proyectos de créditos de carbono forestal.

Fondos de inversión de impacto especializados ya destinan capital específicamente a proyectos de conservación que generan créditos de biodiversidad, buscando posicionarse tempranamente en un mercado que sus gestores proyectan que crecerá significativamente durante la próxima década a medida que más empresas busquen compensar impactos ambientales más allá de solo el carbono.

El desarrollo de registros digitales transparentes, donde cualquier persona pueda verificar públicamente el estado y la ubicación de un proyecto de crédito de biodiversidad, se considera clave para dar credibilidad a este mercado emergente y evitar los problemas de doble contabilización que en el pasado afectaron la reputación del mercado de carbono voluntario.

Con un mercado proyectado en decenas de miles de millones de dólares hacia la próxima década, los créditos de biodiversidad podrían convertirse en una fuente de financiamiento tan relevante para la conservación como hoy lo es el mercado de carbono para la mitigación climática.

El interés creciente de gobiernos, empresas y organismos multilaterales en este mercado sugiere que los créditos de biodiversidad podrían consolidarse durante la próxima década como una herramienta financiera tan común para la conservación como hoy lo son los créditos de carbono para la mitigación climática.

Ese potencial de consolidación seguirá dependiendo, en gran medida, de que la gobernanza del mercado logre resolver a tiempo los desafíos de medición y transparencia que hoy todavía lo distinguen de un instrumento financiero plenamente maduro.

Ese desafío de gobernanza determinará, en última instancia, qué tan rápido este mercado logra ganar confianza generalizada.

Este mercado emergente comparte varios desafíos de diseño con la taxonomía verde, dado que ambos buscan definir con precisión qué actividades califican realmente como sostenibles antes de canalizar capital hacia ellas.

Los principios de la economía circular también se cruzan con este mercado, en la medida en que ambos buscan asignar valor económico a prácticas que protegen recursos naturales antes escasamente valorados por el mercado tradicional.

Preguntas frecuentes

¿Los créditos de biodiversidad ya se comercializan en Chile?

El mercado todavía es incipiente a nivel mundial, y Chile, con su enorme diversidad de ecosistemas, empieza recién a explorar cómo participar de este mercado emergente, sin que exista todavía un marco regulatorio nacional específico y consolidado.

¿Por qué la biodiversidad no se puede compensar igual que el carbono?

Porque una tonelada de CO2 tiene el mismo efecto climático sin importar dónde se reduzca, mientras que la pérdida de una especie o un hábitat específico en un territorio determinado no se repara protegiendo un ecosistema distinto en otro lugar del mundo, por más valioso que sea ese otro ecosistema.

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