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Electromovilidad

El impacto de la electromovilidad en la demanda mundial de petróleo

25 de julio de 2026 · Energía Futura

El impacto de la electromovilidad en la demanda mundial de petróleo
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Una de las promesas centrales de la electromovilidad es reducir la dependencia mundial del petróleo. Pero los datos más recientes muestran una realidad más matizada: pese al crecimiento sostenido de los autos eléctricos, la demanda mundial de petróleo todavía sigue en expansión, y la electromovilidad recién empieza a moderar ese crecimiento en vez de revertirlo por completo.

La demanda de petróleo sigue creciendo pese al avance de la electromovilidad

Según las proyecciones más recientes de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda mundial de petróleo crecerá aproximadamente 930.000 barriles por día durante 2026, con los países fuera de la OCDE impulsando la mayor parte de ese crecimiento. Esto ocurre en simultáneo con un parque mundial de vehículos eléctricos que ya superó los 40 millones de unidades a nivel global, lo que demuestra que ambas tendencias —más autos eléctricos y más demanda de petróleo— pueden convivir, al menos en esta etapa de la transición energética.

IndicadorCifra
Crecimiento proyectado de la demanda mundial de petróleo (2026)~930.000 barriles por día
Parque mundial de autos eléctricosmás de 40 millones de unidades
Energía del sector transporte que proviene de derivados del petróleo90% a 95%
Energía primaria mundial que sigue proviniendo de combustibles fósilesmás del 80%
Demanda eléctrica de EVs sobre el consumo total en algunos países hacia 2035más del 10%

Por qué el petróleo sigue dominando el transporte pese al avance de la electromovilidad

Alrededor del 90% a 95% de la energía consumida en el sector transporte a nivel mundial todavía proviene de derivados del petróleo, lo que evidencia que, aunque los vehículos eléctricos crecen a tasas altas, todavía representan una fracción relativamente pequeña del parque automotor global total. El transporte de carga pesada, la aviación y el transporte marítimo, sectores donde la electrificación avanza mucho más lento que en autos de pasajeros, siguen concentrando una porción enorme del consumo de petróleo asociado al transporte.

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El contexto energético más amplio detrás de la demanda de petróleo

Más del 80% de la energía primaria mundial sigue proviniendo de combustibles fósiles, un contexto que ayuda a entender por qué la electromovilidad, aunque crece rápido en unidades vendidas, todavía no alcanza a mover de forma drástica los grandes números de la demanda energética global. La transición energética es, en la práctica, un proceso de décadas, no de años, y el crecimiento de la electromovilidad debe leerse dentro de ese horizonte de tiempo más largo.

Dónde sí empieza a notarse el efecto de la electromovilidad en la demanda energética

  • En algunos países con alta penetración de vehículos eléctricos, la demanda eléctrica asociada a la carga de EVs podría representar más del 10% del consumo eléctrico total hacia 2035, un salto significativo frente a la situación actual.
  • El crecimiento de ventas de autos eléctricos ya empieza a moderar, en algunos mercados maduros, el ritmo de crecimiento que tendría la demanda de gasolina si esos mismos autos fueran a combustión.
  • El transporte de pasajeros urbano es el segmento donde la electromovilidad avanza más rápido, mientras que carga pesada, aviación y transporte marítimo siguen dominados casi por completo por combustibles derivados del petróleo.
  • La proyección de la IEA para el parque mundial de vehículos eléctricos hacia 2035 (510 millones de unidades) sugiere que el efecto de la electromovilidad sobre la demanda de petróleo se hará mucho más visible en la próxima década que en la actual.
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Qué significa esto para la industria petrolera a mediano plazo

Para la industria petrolera, el desafío no es un colapso inmediato de la demanda, sino una desaceleración gradual del crecimiento que hoy sigue existiendo, concentrada primero en el segmento de transporte de pasajeros urbano donde la electromovilidad ya es competitiva en costo total de propiedad. El petróleo seguirá siendo central para sectores donde electrificar es técnicamente mucho más difícil, como la aviación de larga distancia y el transporte marítimo internacional, lo que hace poco probable que la demanda global de petróleo colapse en el corto plazo aun con un crecimiento sostenido de la electromovilidad.

Cómo leer estos números sin caer en extremos

Es un error tanto minimizar el impacto de la electromovilidad en la demanda de petróleo como exagerarlo: los datos muestran una transición real, pero gradual, donde ambas tendencias conviven durante años antes de que la electrificación del transporte logre revertir de forma sostenida el crecimiento histórico de la demanda petrolera mundial. El ritmo real de esa transición dependerá tanto de cuánto siga creciendo la venta de autos eléctricos como de qué tan rápido avance la electrificación de segmentos hoy dominados casi por completo por el petróleo, como el transporte de carga pesada.

Cómo responde la industria petrolera a la desaceleración gradual de su crecimiento

Los países productores de petróleo agrupados en la OPEP+ ajustan de forma activa sus niveles de producción como respuesta a estas señales de demanda cambiante, buscando sostener el precio del barril incluso en un escenario donde el crecimiento porcentual anual de la demanda es cada vez más moderado que en décadas pasadas. Esa gestión activa de la oferta es, en gran medida, una respuesta directa a un mundo donde la demanda de petróleo para transporte de pasajeros crece cada vez más lento a medida que la electromovilidad gana participación de mercado año a año.

A largo plazo, la industria petrolera enfrenta lo que varios analistas financieros describen como el riesgo de activos varados (stranded assets): reservas de petróleo que hoy tienen valor económico pero que, en un escenario de transición energética acelerada, podrían perder relevancia comercial antes de ser extraídas. Ese riesgo es todavía más relevante para el segmento de transporte de pasajeros, donde la electromovilidad avanza más rápido, que para sectores como la petroquímica o la aviación, donde el petróleo mantiene una posición mucho más difícil de sustituir en el corto y mediano plazo.

Las grandes petroleras internacionales respondieron a esta transición de formas distintas: algunas redoblaron su apuesta por seguir maximizando la extracción de petróleo mientras la demanda siga existiendo, mientras que otras diversificaron activamente sus inversiones hacia energías renovables, movilidad eléctrica y almacenamiento de energía, una estrategia de cobertura frente a la incertidumbre sobre qué tan rápido avanzará realmente la sustitución del petróleo en el transporte durante las próximas dos décadas.

Para un país como Chile, que no es productor relevante de petróleo y depende en gran medida de su importación, cualquier moderación futura en el precio internacional del crudo derivada de una menor demanda global tendría un efecto directo y positivo en la balanza comercial del país, un ángulo distinto del debate sobre electromovilidad que rara vez se analiza junto a sus beneficios ambientales, pero que resulta igual de relevante para la economía nacional en el mediano y largo plazo.

La petroquímica, que usa derivados del petróleo como materia prima para fabricar plásticos y otros materiales en vez de como combustible, representa un segmento de demanda que la electromovilidad no afecta directamente, y que varios analistas del sector energético identifican como el pilar que sostendrá una porción relevante de la demanda de petróleo incluso en escenarios donde el transporte de pasajeros logre electrificarse casi por completo en las próximas décadas.

Los fondos soberanos y de pensiones con exposición a la industria petrolera también empezaron a incorporar escenarios de transición energética acelerada en sus modelos de valoración de largo plazo, ajustando gradualmente su exposición a activos petroleros ante la posibilidad de que la demanda de transporte se modere más rápido de lo que las propias petroleras proyectan en sus planes de inversión actuales.

Si quieres profundizar en este tema, en Energía Futura también puedes leer sobre El mercado de autos eléctricos usados: por qué se deprecian tan rápido, comparar con El impacto de la carga masiva de autos eléctricos en la red eléctrica o revisar Leasing corporativo de autos eléctricos: por qué cada vez más empresas electrifican su flota.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se espera que la demanda mundial de petróleo empiece a caer por la electromovilidad?

No existe un consenso único sobre una fecha exacta; las proyecciones de la IEA muestran que la demanda sigue creciendo en 2026, aunque a un ritmo cada vez más moderado a medida que la electromovilidad y otras tecnologías de eficiencia energética avanzan.

¿Qué sectores de transporte son más difíciles de electrificar que los autos?

La aviación de larga distancia, el transporte marítimo internacional y el transporte de carga pesada de larga distancia siguen siendo mucho más difíciles de electrificar que los autos de pasajeros, principalmente por el peso y volumen que requeriría una batería con autonomía suficiente para esos usos.

¿Qué es el riesgo de "activos varados" en la industria petrolera?

Se refiere a reservas de petróleo u otros activos fósiles que hoy tienen valor comercial pero que, ante una transición energética más acelerada de lo previsto, podrían perder ese valor antes de ser extraídos y comercializados, un riesgo financiero que las empresas petroleras y sus inversionistas evalúan cada vez con más atención.

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